Mateo Melendreras García | Atsiame (Ghana)

En los últimos años, la escena artística ghanesa ha experimentado un resurgimiento vibrante y dinámico, que refleja una mezcla única entre tradición y modernidad. En el corazón de este movimiento podemos encontrar a Artemartis, una agencia de arte y colectivo artístico con sede en Accra, fundado en 2018 por Selasie Gomado. Artemartis se dedica a descubrir, representar y promover a artistas contemporáneos ghaneses, brindándoles una plataforma para expresarse y ganar reconocimiento, tanto a nivel local como internacional.

Desde su creación, este colectivo ha destacado por su capacidad para nutrir talentos emergentes y crear una comunidad artística cohesionada y de gran talento. El colectivo se encuentra actualmente formado por cinco artistas, que trabajan en múltiples medios, formatos y estilos dando lugar a una gama muy rica de obras e ideas, abarcando perspectivas diferentes influenciadas por sus narrativas personales y su visión ante temas sociales de gran importancia en el tejido sociocultural del país. Entre sus miembros encontramos a Awanle Ayiboro Hawa Ali, Kwaku Yaro, James Mishio, Courage Hunke y Abdur Rahman, siendo estos últimos dos con los que hemos tenido la oportunidad de hablar. 

Nos encontramos en una etapa de crecimiento artístico en Ghana, tanto por el aumento de colectivos como de galerías y espacios de exhibición, lo que permite a muchas personas expresar sus perspectivas ante las narrativas político-culturales del país y también dar a conocer estas opiniones ante el panorama internacional, también interesado ante este renacer del arte ghanés.

En esta entrevista, hemos tenido la oportunidad de acercarnos al estudio de Artemartis en Accra para conocer más sobre la vida, visión y trabajo de algunos de sus miembros, explorando sus inicios, inspiraciones, desafíos e ideas. A través de sus historias, se da forma, voz y protesta ante muchas de las problemáticas latentes en el país.

Llegando al estudio, nos abre las puertas Abdur Rahman, a quien habíamos conocido gracias a su exposición en ADA Gallery (Accra) titulada “The allegory of a seeker”. Tras explicarnos numerosas obras y los diferentes espacios de trabajo en los que este colectivo realiza sus obras, nos sentamos para realizar una entrevista, en compañía de su compañero Courage Hunke.

Abdur Rahman suele realizar obras figurativas por medio de óleos o acrílicos, con especial hincapié en las texturas. En muchas de sus piezas trata la problemática de falta de oportunidades y la emigración de los jóvenes ghaneses como resultado de ello. En su última colección llama la atención la representación de una bolsa conocidas como “Ghana Must Go”; bolsas de viaje grandes, comúnmente hechas de plástico tejido y que se han convertido en un ícono cultural con connotaciones sociopolíticas debido a la expulsión en 1983 de los ciudadanos ghaneses de Nigeria, en la que alrededor de un millón de ghaneses tuvieron que abandonar el territorio nigeriano transportando sus pertenencias en estas bolsas, símbolo del éxodo y de estas dinámicas de migración.

Por otra parte, Courage Hunke está experimentando en materiales reciclados y todo tipo de desechos plásticos, que recoge, selecciona y transforma mediante un proceso de prensado, tras colocarse entre capas de papel. A partir de ello, se unen bajo una misma obra que da lugar a curiosas yuxtaposiciones simbólicas y textuales y que representan la cultura de consumo y también su conciencia por la sostenibilidad y el medioambiente.

¿Puedes compartir la historia de cómo se creó Artemartis? 

“Artemartis fue creado en 2018 de la mano de Selassie Gomado, fundador y director creativo del colectivo. En un principio esta agencia de arte se comenzó con la idea de fomentar un mercado online de arte en Ghana, pero acabó desarrollándose de una manera diferente y se fueron planeando nuevas acciones como la organización de eventos artísticos y exposiciones. 

Parte de los artistas que forman Artemartis ya mantenían amistades anteriores a formar parte del colectivo, y además de exposiciones individuales también han realizado exhibiciones como grupo. La primera exposición grupal que llevaron a cabo se desarrolló en 2022 en Londres, en colaboración con la Phillips Auction House.”

Cabe destacar la capacidad del colectivo de fomentar una comunidad creativa activa y de fomentar talentos locales, especialmente teniendo en cuenta que sus artistas no han recibido una educación artística formal y que son autodidactas. 

-Vuestro colectivo actualmente está formado por 5 artistas, lo que facilita poder obtener una atención y apoyo personalizados. Sin embargo, estáis abiertos a acoger nuevos artistas. ¿Cuál es el criterio de selección y qué consejo daríais a los jóvenes artistas? 

El proceso de selección depende en gran medida del equipo de management. Una vez que te unes al colectivo, hay una serie de responsabilidades que debes cumplir. La gestión te proporcionará un espacio, materiales y cierta inversión, por lo que su apoyo es crucial. Sin embargo, creo que el criterio principal es si tu obra es atractiva para ellos, puesto que además de ser un colectivo artístico, también es una empresa de gestión de artistas.

Hay personas interesadas en formar parte del colectivo, se han comunicado con nosotros y estamos abiertos a acoger nuevos artistas. Si tuviera que dar un consejo a los jóvenes artistas es que continúen siendo curiosos y educándose día a día. La pasión es un factor de gran importancia, pero en momentos de inestabilidad es crucial preguntarse a uno mismo si está haciendo lo suficiente, como artista y como persona, para hacer realidad sus sueños.

-En la actualidad, gran parte del arte contemporáneo se caracteriza por su naturaleza abstracta. Sin embargo, la mayoría de las obras producidas por vuestro colectivo son figurativas. ¿A qué se debe esta preferencia?

En cuanto a la figuración, considero que ha habido un vacío significativo en la representación de muchos grupos y colectivos. Es crucial contar sus historias, y una forma eficaz de hacerlo es mediante su representación artística. Al pintar una figura, no se trata simplemente de una imagen, sino de la evidencia de todos los eventos y experiencias que esa persona ha vivido hasta ese momento específico. Contar estas historias es esencial, especialmente debido a la falta de representación de las personas negras en el arte. A través de la figuración, podemos visibilizar y dar voz a narrativas que han sido históricamente ignoradas o marginadas.

-¿Cuáles son vuestras mayores inspiraciones? Pudiendo ser otros artistas, música, o simplemente temáticas. 

Mi principal motivación es un tipo de pensamiento. Considero que si crees que vas a ser una persona exitosa, vas a tener más oportunidades de serlo que si no lo haces, por lo que siempre ha pensado en seguir adelante y hacer las cosas por mi mismo. Considero muy importante aprender de cosas que me interesan y causan curiosidad. Por ejemplo, Courage ha estado explorando con materiales plásticos y otros desechos para sus obras, está bien situarse en ese plano de pensamiento, ser alguien que piensa que puede y que es capaz, lo que facilita cumplir nuestros sueños y objetivos. Desde que era un niño siempre he sido un go-getter (ambicioso), siempre me he ocupado de que al final del día esté orgulloso de quien soy y qué he hecho, por lo que la mayoría de cosas que hago siguen esa línea de pensamiento.

Entre mis inspiraciones se encuentra la música rap, desde mi infancia veía sus videoclips y escuchaba cómo las letras reflejaban desde dónde venían y lo que habían logrado, alardeando de ello. Sin embargo, yo nunca lo entendí de esta manera, sino de personas estando orgullosas de las dificultades que han pasado y lo que han cumplido. En cuanto a artistas visuales, soy un espectador algo promiscuo, me gusta ver muchas obras diferentes, y a veces no es la obra en sí lo que me llama, sino las ideas tras su creación. Me inspiran muchos artistas figurativos ya que seguimos el mismo planteamiento, pero no podría decir nombres concretos. También encuentro inspiración dentro del propio colectivo, con las obras de mis otros compañeros.

Por parte de Courage, lo que le inspira es el ambiente en general, haciendo uso de todo tipo de desechos para darles una segunda vida y visión y formar sus obras, algo más experimental en esta nueva colección. 

 

-¿Dónde soléis vender vuestro trabajo? ¿Cuáles son los retos a los que os enfrentáis para comercializarlo? 

Para comercializar nuestras obras puede haber diferentes opciones. A veces realizamos ventas en el propio estudio, otras veces en galerías y exposiciones y, finalmente, también de manera online (por redes sociales y página web). Generalmente creo que el mayor reto en relación con las ventas es la visibilidad de nuestras obras, ya que para generar ese interés primero hay que ser vistos. Si no eres visto, los compradores no te conocerán y, por ende, no consumirán tus obras. Algo positivo es que cada vez se observan más galerías y espacios creativos en la capital ghanesa, lo que fomenta esta visibilidad. Las redes sociales también son un gran potenciador para llegar a nuevos clientes o, en general, personas interesadas en las obras.

Creo que tener una audiencia es lo que facilita la venta. Al comenzar es difícil realizar ventas, ya que no conocen tu trabajo. Por otra parte, hay personas que compran obras en torno a la idea de inversión, por lo que están esperando a ver la trayectoria y evolución del artista antes de comprar algo de ellos.

-En muchos casos existe una tensión entre la integridad artística y el mantenerse fiel a uno mismo y las demandas del mercado. ¿Cómo encontráis el equilibrio en crear arte que sea tanto significativo personalmente como viable comercialmente? 

Se trata de un reto interesante, pero yo prefiero abordarlo sin  obsesionarme por las percepciones externas de mi trabajo. No me gusta presionarme con ello, evidentemente acepto feedback, que suelo pedir a mis amigos del colectivo, pero cuando estoy contento con el trabajo también estoy satisfecho conmigo mismo, independientemente de lo que ocurra. En el ámbito comercial, considero que la elección de formatos es esencial, ya que algunas galerías pueden restringir la exhibición de obras que resulten difíciles de transportar, lo que puede impactar en la viabilidad comercial.

Además, creo que tener una audiencia sólida es lo que facilita las ventas, aunque al principio puede ser difícil ganar reconocimiento. Algunos compradores también valoran la compra como una  inversión a largo plazo, y por ello  prefieren esperar para ver la trayectoria y evolución del artista antes de realizar una compra significativa.

A través de las voces de Abdur Rahman, Courage Hunke y otros miembros del colectivo, desde ADEPU hemos podido explorar otra perspectiva de Ghana, adentrándonos en la reciente escena del arte contemporáneo ghanés, donde la expresión personal se entrelaza con la narrativa cultural y social nacional, abriéndonos una ventana hacia la visión, realidad y aspiraciones de los ghaneses.

Mateo Melendreras García es estudiante de 3º curso del grado de Publicidad y Relaciones Públicas de la Facultad de Ciencias Sociales, Jurídical y de la Comunicación de la Universidad de Valladolid (España).