Salma Guermah | Atsiame (Ghana)
Después de varios años sin celebrarse, este verano ADEPU ha recuperado una de sus iniciativas más especiales: el voluntariado de verano en Atsiame (Ghana). Un proyecto que nace con un objetivo claro: colaborar con la comunidad desde diferentes ámbitos y aprovechar al máximo las semanas previas al cierre del curso escolar.
El programa continúa abierto a todas aquellas personas que quieran aportar sus conocimientos y experiencia a futuros proyectos. Profesores, profesionales del ámbito sanitario, publicistas y otros perfiles encuentran en Atsiame un espacio donde poner su profesión al servicio de la comunidad, siempre desde el trabajo conjunto y el intercambio de conocimientos.
Hace una semana llegábamos desde España con una planificación definida y varios objetivos marcados. El principal era aprovechar las últimas semanas de clase en el colegio Denyigba Nunya Suku, combinando el apoyo educativo con acciones que pudieran tener continuidad una vez finalizado el voluntariado.

Las mañanas se han centrado en el trabajo dentro del colegio. Además de impartir clases y desarrollar diferentes actividades con el alumnado, una parte importante del tiempo se ha dedicado a formar al profesorado en el uso del material didáctico donado y trasladado desde España. De esta manera, los recursos no solo responden a las necesidades de estas semanas, sino que pasan a formar parte del día a día del centro y pueden seguir utilizándose durante el próximo curso
Por las tardes, el colegio ha dado paso a un espacio abierto para toda la comunidad. Se han organizado talleres de plastilina, pintacaras, elaboración de pulseras y diferentes actividades dirigidas a niños y jóvenes, buscando ofrecer alternativas de ocio durante las vacaciones y fomentar la creatividad, el trabajo en equipo y la convivencia.
También hemos querido crear momentos de encuentro para todas las edades. Durante varias noches se han proyectado partidos del Mundial, convirtiendo el espacio en un punto de reunión donde niños, jóvenes y adultos han podido disfrutar juntos del deporte. Más allá de los resultados, estas iniciativas generan oportunidades para compartir, conversar y fortalecer la comunidad.
Esta primera semana ha confirmado la importancia de planificar cada actividad pensando en las necesidades de la comunidad y en la continuidad de los proyectos. Todavía quedan semanas por delante, nuevos talleres por desarrollar y mucho trabajo compartido con Atsiame, una comunidad que, una vez más, nos recuerda que la cooperación se construye desde la colaboración y el aprendizaje mutuo.